La medida preventiva se había dispuesto el 11 de octubre, ante el incremento extraordinario del caudal, que alcanzó niveles capaces de comprometer las condiciones de seguridad de la infraestructura. Sin embargo, el descenso progresivo del agua permitió iniciar las evaluaciones necesarias para habilitar nuevamente el recorrido.
En este contexto, la reapertura representa una oportunidad para recuperar las actividades turísticas, aunque también pone de relieve la importancia de adaptar el uso público de los espacios naturales a las variaciones de los sistemas fluviales.
El cierre de la pasarela se concretó cuando el río registró un caudal de 8,5 millones de litros por segundo. Posteriormente, el volumen de agua continuó aumentando hasta alcanzar un máximo de 17,7 millones de litros por segundo el lunes 26 de octubre.
No obstante, para el sábado 31 el nivel descendió a 6,8 millones de litros por segundo. Esta reducción permitió avanzar con las inspecciones técnicas y determinar que la estructura podía volver a funcionar bajo condiciones adecuadas de seguridad.
Además, profesionales especializados realizaron una evaluación de las instalaciones y supervisaron la reinstalación de las barandillas. Una vez finalizadas estas tareas, se autorizó el ingreso de turistas al mirador, que ofrece una vista privilegiada de uno de los sectores más representativos del sistema de cataratas.
La concesionaria Urbia+Cataratas mantiene activos los protocolos de seguridad y el seguimiento permanente del comportamiento del río Iguazú. Según los procedimientos operativos, el cierre preventivo de la pasarela se considera cuando el caudal llega a los 8 millones de litros por segundo y continúa en ascenso.
Estas medidas resultan fundamentales en un entorno natural donde las variaciones hidrológicas pueden modificar rápidamente las condiciones de circulación. Asimismo, permiten reducir riesgos para los visitantes y evitar que las infraestructuras turísticas interfieran con la dinámica propia del ecosistema.
Por otra parte, las crecidas forman parte del funcionamiento natural del río y contribuyen a modelar el paisaje, transportar sedimentos y sostener los procesos ecológicos asociados a los ambientes acuáticos. Por eso, el monitoreo resulta esencial para compatibilizar la conservación del área protegida con el turismo.
El Parque Nacional del Iguazú, del lado brasileño, permanece abierto durante todo el año. De lunes a viernes funciona de 9 a 16, mientras que los sábados y domingos recibe visitantes entre las 8.30 y las 16.
Sin embargo, durante el fin de semana largo por el Día de los Difuntos, entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, la apertura está prevista para las 8. Se recomienda comprar las entradas anticipadamente en el sitio oficial www.cataratasdoiguacu.com.br, donde es posible seleccionar la fecha y el horario de ingreso.
Finalmente, las experiencias de visita al amanecer, al atardecer y durante la noche cuentan con cupos limitados. La planificación anticipada permite organizar el recorrido y, al mismo tiempo, favorecer una circulación ordenada dentro de uno de los ambientes naturales más importantes de la región.
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De los comentarios
Lula gano para que pueda mejorar este tema. Más que ha tenido una agenda muy climática y progresista
Con cuerdo contigo Angelica